Como no existen vuelos directos desde Santiago de Chile a Londres, y los pasajes vía LAN se empinaban sobre los USD$1,800 (escala Madrid o Frankfurt), aproveché las millas de LAN que tenía acumuladas para sacar gratis un ticket Santiago-NYC y luego desde NYC volar a Londres vía British Airways por USD$800.
Además que siempre habrá una buena excusa para visitar a mis hermanos que viven en NYC hace ya algunos años.
Así que, a principios de abril me embarqué con rumbo a la única e incomparable Nueva York.
Los 6 días que pasé en NY fueron una gozada. Disfruté con mis hermanos y sobrinos, y -por supuesto- me pegué algunas escapadas en la bicicleta que me prestó mi cuñado, una preciosa Raleigh Classic Roadster americana. Acá algunas fotos:
Empire State Building desde New Jersey.
La versátil Raleigh americana, modelo Classic Roadster, en Central Park.
Un paseo junto a mi hermana por la ciclovía que recorre el costado oeste de Manhattan (acá vista hacia el suroeste).
Cruzando el Queensboro Bridge hacia Manhattan.
Central Park en primavera.
Vista de New Jersey desde Manhattan
Bryant Park
Skyline de Manhattan desde el ferry a Jersey City
Es interesante lo que está ocurriendo en Nueva York respecto al uso de la bicicleta. La comunidad ciclista neoyorquina se encuentra en plena campaña para instalar a la bicicleta en la ciudad -especialmente en Manhattan y Brooklyn- ganando más espacio dentro de las vías públicas. Se podría decir que el momento es similar al que estamos viviendo en Santiago de Chile.
La experiencia de pedalear en NY no es nada terrible si se mide con el estándar de un santiaguino, pero en comparación a ciertos países de Europa, aún están lejos. Existen pocas ciclovías y el tráfico de la city no invita a cualquier persona a pedalear por la calle. El paradigma de que los vehículos motorizados sean amos y señores de las calles (la "ley del más fuerte") es algo que los neoyorquinos quieren cambiar, y lo están haciendo...
Cuando piensas recorrer más de 2.000 kms en bicicleta... el sillín que elijas será una decisión CRUCIAL. Para tí y para tus amigos de allá abajo, por lo que vale la pena investigar bien antes de tomar la decisión. Cada vez que consultaba los blogs de experimentados cicloturistas y miraba sus equipos había una cosa que siempre se repetía: el sillín Brooks. A primera vista y tacto pueden parecer un tanto arcaicos e incómodos... pero créanme, no por nada los llevan fabricando iguales desde hace 120 años. Una vez que se dejan "domar" y se amoldan a tu "humanidad"... sentarse sobre ellos es como pedalear apoyado en una hamaca. Mi Pashley tiene un B33, que es uno de los modelos más grandes y pesados. Recuerdo que me tomó unos dos meses para que el cuero cediera y se convirtiera en la cuna que es hoy. Luego, le compré un B67 a la Raleigh DL-1, un modelo pensado para ciudad y con resortes para la amortiguación.
Así que, luego de revisar cuanto blog encontré, decidí llevarme desde Chile el Brooks B67, que ya llevaba unos meses amoldándose a mi culete. Si bien Brooks recomienda otros modelos para practicar cicloturismo (el B17 y el Flyer, especialmente), no quería comprarme otro asiento (son carozzi). El B17 y el Flyer son más largos, pensando en que el ciclista irá un poco más agazapado. Esa es la principal diferencia entre el B67 y estos dos modelos: el B67 es más ancho y más corto. Decidí correr el riesgo.
Brooks B67 (vista trasera)
Brooks B67
Brooks Flyer
Tanto el B67 como el Flyer además están provistos de resortes.
Recuerdo que fue luego de ver un video de dos tipos pedaleando de una punta a otra de Inglaterra que la idea empezó a rondar mi cabeza: recorrer parte de Europa en bici.
Porque... ¿qué mejor manera de viajar y conocer lugares que en bicicleta?
Una vez que descarté llevarme una bicicleta -que no tenía- desde Chile, el paso siguiente fue decidir por dónde empezaría el viaje. La respuesta fue casi inmediata: Inglaterra. Por varias razones, pero la principal fue que en Londres podría encontrar mayor variedad y oferta de bicicletas usadas para hacer el viaje. Una bicicleta para cicloturismo nueva me costaba por sobre las 1200 libras (algo así como $1.150.000.- pesos chilenos), lo que -obviamente- estaba fuera de mi presupuesto. Por lo tanto, empecé a mirar el mercado de bicicletas usadas en UK, especialmente en el sitio Gumtree. Y así fue como llegué a SARBICI, un grupo que restaura Raleighs y bicicletas antiguas, con el foco en pisteras y touring bikes. La opción de una bicicleta inglesa de mediados de los 80' por 300 libras ($280.000.- pesos chilenos) ganó por goleada.
Las touring bikes prácticamente no llegaron a Chile. Durante finales de los 70' y mediados de los 80' los modelos que dominaban el mercado eran la pistera, la BMX y las Oxford de ciudad. Hoy lo dominan los marcos chinos y los marcos para mountain bike, downhill, enduro, etc. No conozco marcos europeos de cicloturismo que hayan llegado a Chile en esos años. Ni tampoco hoy.
La elección de la bicicleta no me tomó mucho tiempo: tenían por 330 libras una Raleigh Classic 15 para cicloturismo. Entre 1984 y 1985 la Raleigh Classic 15 fue el top de línea del segmento cicloturismo de Raleigh. Sus principales características:
marco de acero Reynolds 531 (el mejor, más robusto y más liviano)
3 platos en el volante y 5 piñones traseros (15 velocidades, de ahí su nombre)
13 kilos de peso total (30 lbs).
No sólo se trataba de una genuina Raleigh inglesa, construida en Nottingham, sino que era la mejor de su generación y tenía un marco que hoy es muy difícil de encontrar (por no decir imposible), diseñado para soportar mucho peso y al mismo tiempo entregar la estabilidad y ligereza que una bicicleta de este tipo requiere.
Me contacté con ellos y les pregunté si podían "esperarme" hasta abril de 2014 para concretar la compra. Me respondieron que sí, siempre y cuando les hiciera un depósito por el 10% del precio. Me pareció un trato sensato, y así lo hice. Por lo que, la primera gran necesidad para el viaje ya estaba cumplida... ¡TENÍA LA BICICLETA!
Los meses que vinieron me demostraron que tuve mucha suerte cuando puse mis ojos en la Classic 15 y que, al comprarla, había tomado una gran decisión... :)
Y acá está el video "culpable" de la inspiración del viaje. Gracias Brooks!
Tuve la suerte de encontrar a "Charlotte", una reliquia de octubre de 1973, en Santiago de Chile en 2012.
Se trata de una belleza color verde oliva con un marco de 21 pulgadas y ruedas aro 26 x 1 3/8 (ISO 590). La marca CCM (Canadian Cycle & Motor Co.) fue para el mercado canadiense algo así como la criolla Oxford para el mercado chileno. Lamentablemente, CCM dejó de existir como fabricante de bicicletas hace ya más de dos décadas.
Acá pueden ver el catálogo de 1973 que incluía a la ELAN:
Nótese la diferencia en los marcos del modelo para mujer (izq.) y el modelo para hombre (der.).
Al igual que las Raleigh de su época, la ELAN viene provista de una maza trasera Sturmey Archer AW de 3 velocidades, lo que la hace una bicicleta urbana por excelencia.
Su marco de acero, con finas terminaciones hechas a mano, es fiel testimonio que con los cuidados básicos, una bicicleta de este material está destinada a vivir muchas décadas.
Detalle del cubre cadena estilo "palo de hockey" con el logo de CCM y el nombre del modelo.
En la simpleza de sus líneas radica la belleza de este modelo tipo Roadster.
Detalle de la parte delantera: marco, horquilla, frenos y el logo de CCM.
El aro 26 x 1 3/8, diferente al 26' de las Mountain Bikes modernas. La medida ISO de esta rueda es 590 mm (vs los 559 mm típicos de la MB).
Un clásico, un ícono, una leyenda. Pura tradición inglesa. Pura calidad. "The All-Steel Bicycle".
Si bien este modelo de Raleigh fue bautizado como "Tourist", el diseño y la forma de la bicicleta corresponde más bien a una Roadster: una horquilla muy extendida hacia el frente, sumado al cuadro casi triangular hacen de estas bicis unos verdaderos trasatlánticos del pedal. La primera vez que me subí a una me impresionó lo "lejos" que parecía la rueda delantera. El gran beneficio: la estabilidad que otorga.
Para cualquiera que guste de las bicicletas clásicas, tarde o temprano la Raleigh DL-1 Tourist aparecerá en su camino. Es heredera directa de las primeras bicicletas producidas en las islas británicas (safety bicycles). Su marco en forma de diamante (en el modelo para varones) fue reproducido por millones durante gran parte del siglo XX, teniendo su apogeo en la década de los 50' y principios de los 60'. En Occidente, la irrupción del automóvil y la motocicleta, vino a relegar a esta fiel bicicleta, sin embargo, reproducciones muy similares aún se producen por cientos de miles al año en países de Oriente como India y China (la Flying Pigeon china es fiel copia de la Raleigh DL-1).
Un poco de historia
Raleigh Bicycles Co. fue fundada en 1887 en Nottingham, Inglaterra. El nombre Raleigh lo entrega la calle donde estaba situada el taller donde comenzó su producción. Durante gran parte del siglo XX su fabricación sólo estuvo situada en Nottingham, pero durante la Segunda Guerra Mundial fue inaugurada una subsidiaria en Dublín, Irlanda, para mantenerse a salvo de los bombardeos alemanes. Posteriormente, también se iniciaría la producción en África. En este excelente documental de 1945 pueden echarle un completo vistazo a la producción de bicicletas en Inglaterra:
En 1957 Raleigh compró BSA Co. (Birmingham Small Arms Company) que agrupaba a prácticamente todos los productores de bicicletas en suelo británico: Phillips, Hercules, Sun, Armstrong y Norman. Asimismo, Raleigh llegó a ser dueña de Sturmey Archer (los creadores de la maza con cambios internos), Brooks (productores del legendario asiento de cuero) y Reynolds (productores del acero utilizado para los tubos del marco).
Así fue como a principios de los 60' prácticamente el 75% de toda la producción de bicicletas inglesas provenía de la gran fábrica de Raleigh en Nottingham. Se mantuvieron las distintas marcas, pero los componentes y materiales tenían el mismo origen.
Cuando el declive de la demanda interna por bicicletas no pudo ser compensado por el desarrollo de mercados en otros países, el esplendor de Raleigh y sus subsidiarias comenzó un lento pero inexorable ocaso. Poco a poco la compañía fue vendiendo sus equipos y pasando de manos entre diferentes inversionistas. En 1999 fue cerrada la legendaria fábrica ubicada en Nottingham. Sturmey Archer fue comprada por SunRace y hoy su producción está basada en Taiwán. Brooks pasó a manos de Selle Royal, una empresa italiana y sus preciosos sillines aún se venden con éxito.
La DL-1 "Tourist"
Tal como lo muestra este catálogo norteamericano de 1973, la DL-1 era presentada al mercado como una bicicleta para "gente alta". En efecto, el modelo para varones podía encontrarse en versiones de 22' y 24' pulgadas (55,9 y 61 cm.). Teniendo presente que la Pashley Roadster que tengo mide 22,5', la Raleigh se empina como las más alta de su clase.
Eso, sumado a sus ruedas con aro 28' x 1 1/2, la hacen una bicicleta recomendable para hombres desde 1,78 metros hacia arriba.
En Chile es muy difícil encontrar una Raleigh como Eleonor. He visto algunas, pero se pueden contar con los dedos de una mano. Según entiendo, no hubo importación directa de estas bicicletas al por mayor, eran muy exclusivas para la época. Sólo algunas -a pedido- alcanzaron nuestras costas o cruzaron la cordillera.
Tuve la suerte de encontrar a Eleonor en un viaje que hice a USA, con todas sus partes originales y funcionando perfectamente. Por la fecha inscrita en la maza Sturmey Archer trasera data de 1970. O sea, ya tiene 44 años. Se trata de un pedazo de historia ambulante.
Si el andar de Maggie Mae (la Pashley Roadster Classic) es tranquilo, el de la Raleigh la verdad es que llega a instancias únicas de confort y relajo. Pareciera que la bicicleta anda sola, por su cuenta, para lo cual sólo basta una vuelta a los pedales.
En las fotos lo único que no está tal cual la recibí es el sillín Brooks (el B72 con que venía se rajó y ahora está en reparaciones) y la campanilla.
El resto: marco, ruedas, frenos de varilla, bombín, manubrio, pedales, motor, plato, sistema Sturmey Archer AW de 3 velocidades, neumáticos, tapabarros y cubrecadenas, son 100% originales. Una maravilla.
En esta foto puede apreciarse la tipografía RALEIGH de principios de los 70' junto con el bombín cromado en el tubo diagonal del marco.
"Made in England"
El clásico ícono de Raleigh con la garza y su origen en Nottingham.
Otra vista del tubo diagonal, el bombín cromado y parte de la varilla del freno trasero.
Calca en la horquilla izquierda.
Los neumáticos son marca DUNLOP, originales.
Ruedas 28' x 1 1/2 (ISO 40-635)
La maza trasera Sturmey Archer AW de 3 velocidades. Alcanza a apreciarse el número "70" que corresponde al año de fabricación del eje y, por ende, de la bicicleta.
Vista del freno trasero y de la llanta Westwood.
Pedales marca Union con reflectante, hechos en Alemania.
Sustituí el sillín original por un Brooks B67.
El tapabarros trasero todavía tiene el acabado de pintura blanca al final (por razones de visibilidad y seguridad) junto con el reflectante.
El cubrecadena tipo "palo de hockey". Las DL-1 destinadas al mercado británico venían de fábrica con un cubrecadena completo. Para el mercado estadounidense se comercializaban con este cubrecadena por razones de peso y pago de aranceles.
El "plato" con el detalle de la garza símbolo de Raleigh.
Desde el jueves 6 de diciembre, se han venido sucediendo en la sección de cartas de "El Mercurio" una serie de cartas a propósito de la actividad ciclista en la ciudad. Personas en contra y a favor. Críticas y elogios. Se han dicho grandes verdades, verdades a medias y también embustes.
A propósito de la carta de doña Alexandra Feuereisen E. -que dio inicio a este debate- en que critica a los ciclistas a los que denomina como "nueva especie" -más allá de la cierta enumeración de infracciones ciclistas que señala- el tono de la carta puede hacernos caer a muchos en la tentación de iniciar una suerte de espiral poco amistosa entre las partes en aparente "disputa": peatones, automovilistas y ciclistas, lo que sería un error garrafal.
En primer lugar, al compartir un espacio limitado -como la infraestructura vial- creo que es más sensato alejar de nuestro léxico la separación odiosa del"ellos" (los ciclistas, los automovilistas, etc.) y el "nosotros". Prácticamente todos, -peatones, ciclistas y automovilistas- experimentamos, en cierto momento, alguna de estas condiciones.Y lo seguiremos haciendo. La especie es la misma: seres humanos. El modo de movilizarnos a diario por la ciudad no nos convierte en personas distintas.
Aclarado este primer punto, señalar que muchas de las faltas e infracciones que cometemos a diario los ciclistas se deben a falta de información, desidia o, peor aún, falta de respeto. Mal. Por ejemplo: la vereda es sólo de los peatones. Los ciclistas -de acuerdo a nuestra Ley de Tránsito- debemos movilizarnos por la calzada, excepto en aquellas vías en que existan ciclovías. Mucho ciclista no lo sabe, o peor aún, sabiéndolo no lo cumple, por miedo a un accidente. Y ahí el cuestionamiento se transfiere a los automovilistas.
Eso, para partir. Las autoridades de Transporte debieran aprovechar el "boom ciclista" que trae el buen tiempo cada año para diseñar e implementar una política pública que incentive un uso responsable de la bicicleta en las ciudades. Esto incluye a peatones y automovilistas. El ejemplo de Holanda y Dinamarca está a la vista. Destaco que la tarea es de todos, y así lo demuestran innumerables agrupaciones ciudadanas (como "Macleta", "Pedalea por la calle", etc.), que están ayudando a crear conciencia entre los ciclistas acerca de DERECHOS y DEBERES.
Por último, comentarle a dona Alexandra que la bicicleta en Chile le lleva unos 30 años de ventaja al automóvil, y se los seguirá llevando, incluso cuando se acabe el petróleo. ¿Quién es la "nueva especie"? ¿Ciclistas o automovilistas?